jueves, enero 04, 2007

Richar Stallman vs Mocosoft

Libre como en Libertad: Traducción al castellano. Comunidad Colibrí

Capítulo 2. 2001: La Odisea de un Hacker

El departamento de ciencias de la computación de la Universidad de New York está situado dentro del Hall Warren Weaver, un edificio que parece una fortaleza localizado a dos cuadras al oriente del Washington Square Park. Corrientes de aire acondicionado de fuerza industrial crean un foso de aire caliente, deslentando a holgazanes y a abogados por igual. Los visitantes que logran atravesar el foso encuentran otra formidable barrera, una máquina registradora de seguridad situada inmediatamente adentro del único corredor de entrada de la edificación.
Más allá del punto de registro de seguridad, la atmósfera se relaja en alguna medida. Pero todavía, subsisten numerosas señales desparramadas a lo largo del primer piso que previenen acerca de los peligros de las puertas no aseguradas y de las salidas de incendio propped-open. Tomados como un todo, las señales ofrecen un recordatorio: aún los relativamente tranquilos confines de antes del 11 de septiembre del 2001, uno nunca puede ser demasiado cuidadoso o demasiado sospechoso.
Las señales ofrecen un interesante punto de vista contrario al creciente número de visitantes que se agrupan el atrio interior del hall. Unos pocos parecen estudiantes de la Universidad de Nueva York. La mayoría parecen asistentes desgreñados a un concierto haciendo fila en las afueras de una sala de música en aniticipación al acto principal.. Por una breve mañana, las masas se han tomado al Hall Warren Weaver, dejando al guardián de seguridad vecino sin nada mejor que observar a Ricki Lake en television y encoger sus hombros hacia el auditorio contiguo cada vez que los visitantes preguntan por "la charla".
Una vez dentro del auditorio, un visitante encuentra la persona que ha forzado este colapso temporal de los procedimientos de seguridad de la edificación. La persona es Richard M. Stallman, fundador del Proyecto GNU, presidente original de la Fundación del Software Libre (FSF- Free Software Foundation), ganador del programa de Becas MacArthur en 1990, ganador de Premio de Mecánica Computacional de la Asociación Grace Murray Hopper (también en 1990), corecipiente del Premio Takeda 2001 de la Fundación Takeda, y antiguo hacker del Laboratorio de Inteligencia Artificial. Tal como fue anunciado en los sitios web relativos a hackers, incluyendo el sitio del propio Proyecto GNU www.gnu.org, Stallman está en Manhattan, su antiguo hogar, para presentar una muy esperada charla en respuesta a la reciente campaña de la Corporación Microsoft en contra de la Licencia Pública General de GNU.
El tema de la conferencia de Stallman es la historia y el futuro del movimiento de software libre. La ubicación es significativa. Menos de un mes antes, el vice presidente senior de Microsoft Craig Mundie apareció en la vecina Escuela de Negocios Stern de la uNiversidad de Nueva York, presentando una charla en la que soltó una andanada contra Licencia Pública General, o GPL, un dispositivo legal originalmente concebido por Stallman 16 años atrás. Construida para contrarrestar la ola creciente de secretividad en el software, ola que está en proceso de tomarse a la industria del software- una ola que fue notada inicialmente por Stallman durante sus problemas de 1980 troubles con la impresora láser Xerox laser -la GPL ha evolucionado hacia una herramienta central de la comunidad del software libre. En términos más simples, la GPL encierra los programas de software en una forma de propiedad comunal-lo que hoy los eruditos legales llaman los "comunes digitales" ("digital commons") -a través del peso legal del copyright. Una vez encerrados, los programas permanecen inamovibles. Versiones derivadas deben llevar la misma protección del copyright-aún versiones derivadas que contienen sólo una pequeña porción del código fuente original. Por esta razón, algunos dentro de la industria del software han dado en llamar a la GPL como una licencia "viral", pues esta se disemina a todos los programas de software que toca. [1]
En una economía de información crecientemente dependiente del software y agradecida de los estándares de software, la GPL se ha convertido en el proverbial "gran garrote". Aún las compañías que una vez se rieron de ella tachándola de socialismo de software se han juntando alrededor reconociendo los beneficios. Linux, el núcleo similar a Unix desarrollado por el estudiante universitario finés Linus Torvalds en 1991, está licenciado bajo la GPL, así como lo están muchas de las más populares herramientas de programación: GNU Emacs, el GNU Debugger, el Compilador GNU C, etc. Conjuntamente, estas herramientas forman los componentes de un sistema operativo de software libre desarrollado, mantenido y perteneciente a una comunidad de hackers localizada en diferentes partes del mundo. En lugar de ver esta comunidad como una amenaza, las compañías de alta tecnología como IBM, Hewlett Packard, y Sun Microsystems han llegado a depender de ella, vendiendo aplicaciones de software y servicios construidos sobre la siempre creciente infraestructura de software libre.
Ellos han llegado también a depender de esta infraestructura, haciendo uso de esta como arma estratégica en la guerra perenne de la comunidad hacker contra Microsoft, aquella compañía que tiene su base en Redmond, Washington- y que, para bien o para mal, ha dominado el mercado de software para PCCs desde finales de los 1980s. Como dueño del popular sistema operativo de Windows, Microsoft es quien puede tener las mayores pérdidas en este cambio en la industria del software hacia la licencia GPL. Casi toda línea del código fuente del coloso de Windows esta protegida por derechos reservados de autor reafirmando la naturaleza privada del código fuente subyacente o, al menos, reafirmando la habilidad legal de Microsoft de tratar al código fuente como una propiedad privada. Desde el punto de vista de MIcrosoft, incorporar programas protegidos por la licencia "viral" GPL dentro del colosos de Windows equivaldría a que Superman se tomara unas pastillas de Kriptonita. Compañías rivales podrían de pronto copiar, modificar, y vender versiones mejoradas de Windows, transformando instantáneamente la posición dominante de la compañía como proveedor No. 1 de software orientado al consumidor en una posición vulnerable. Por lo tanto, de ahí viene la creciente preocupación de la compañía por la tasa de adopción de la GPL. Y esta es la causa de la reciente charla de Mundie en que soltó la andanada contra la GPL y el abordaje de "fuente abierta" en lo referente al desarrollo de software y las ventas. De donde provino la decisión de Stallman de presentar una refutación pública a tal conferencia en el mismo campus y el día de hoy.
20 años es mucho tiempo para la industria del software. Considere esto: en 1980, cuando Richard Stallman estaba maldiciendo la impresora láser Xerox del Laboratorio de IA, Microsoft, la compañía que los hackers modernos ven como la fuerza más poderosa en la industria del software en todo el mundo, era todavía una principiante. IBM, la compañía que los hackers usualmente miraban como la fuerza más poderosa dentro de la industria del hardware en todo el mundo, todavía estaba por introducir el computador personal, y entonces inaugurando el actual mercadoo de PCs de bajo costo. Munchas de las tecnologías que ahora tomamos por dadas -el World Wide Web, la televisión satelital, las consolas de video-juegos de 32-bit-ni siquiera existían. Lo mismo va por lo que tiene que ver con las compañías que ahora llenan los escalones de arriba del establecimiento corporativo, compañías como AOL, Sun Microsystems, Amazon.com, Compaq, y Dell. La lista se prolonga aún más.
El hecho que el mercado de alta tecnología haya llegado tan lejos en tan poco tiempo es combustible para ambos lados del debate entorno de la licencia GPL. Los proponentes de la GPL apuntan a la corta vida de muchas de las plataformas de hardware de computador. Enfrentando el riesgo de comprar un producto obsoleto, los consumidores tienden a conglomerarse en torno a compañías con mayor sobrevivencia a largo término. Como resultado de esto, el mercado de software se ha convertido en un campo de batalla donde el ganador lo toma todo. [2] El actual, ambiente de software apropiado privadamente, los proponentes del GPL dicen, lleva al abuso del monopolio y al estancamiento. Fuertes compañías se chupan todo el oxígeno del mercado quitándoselo a los competidores rivales y a los principiantes innovadores.
Los oponentes al GPL argumentan exactamente lo opuesto. La venta de software es tan riesgosa, sino más riesgosa que, la compra de software, ellos dicen. Sin las garantías legales provistas por las licencias de software privadas, para no mencionar los prospectos económicos de una "aplicación matadora" apropiada privadamente (i.e., una tecnología de punta que dispara un mercado enteramente nuevo), [3] las compañías pierden el incentivo a participar. De nuevo, el mercado se estanca y la innovación declina. tal como Mundie puso en relieve en su charla deñ 3 de mayo en el mismo campus, la naturaleza "viral" de la licencia GPL "presenta una amenaza" contra cualquier compañía que dependa de la unicidad de su software como activo de competitividad. Mundie agregó:
Esta también socava fundamentalmente el sector de software comercial independiente debido a que efectivamente hace que sea imposible el distribuir software bajo una base donde los compradores pagan por el producto algo más que tan sólo el costo de la distribución. [4]
El éxito mutuo de GNU/Linux, el sistema operativo amalgamado contruido alrrededor del núcleo Linux protegido por la GPL, y de Windows a lo largo de los últimos 10 años revela la sabiduría de ambas perspectivas. Sin embargo, la batalla por el impulso es muy importante en la industria del software. Aún poderosos vendedores tales como Microsoft dependen del apoyo de terceros desarrolladores cuyas herramientas, programas, y juegos de computadores hacen a las plataformas de software subyacentes tales como Windows, más atractivas para el consumidor promedio. Citando la rápida evolución del mercado de tecnología a lo largo de los últimos 20 años,para no mencionar el admirable registro de su propia compañía durante este último período, Mundie aconsejó a sus escuchas de no dejarse influenciar demasiado por el impulso reciente del movimiento de sofwtare libre:
Dos décadas de experiencia han mostrado que un modelo económico que protege la propiedad intelectual y un modelo de negocios que recorta los costos de investigación y desarrollo pueden crear beneficios económicos impresionantes y también puede distribuir estos beneficios ampliamente. [5]
Tales advertencias sirven como telón de fondo para la charla de Stallman del día de hoy. Menos de un mes depués de su declaración, Stallman permace erguido con su espalda hacia uno de los tableros al frente del cuarto, inquieto por comenzar.
Si las últimas dos décadas han traido dramáticos cambios al mercado del software, ellos han traido aún más dramáticos cambios para Stallman mismo. Ya no está el hacker delgado, afeitado limpiamente que una vez empleó por entero sus días comunicándose con su amada PDP-10. En su lugar está un hombre pesado de mediana edad con largos cabellos y barba de rabino, un hombre que ahora emplea el grueso de sus días escribiendo y respondiendo emails, arengando a sus colegas programadores, y dando charlas como las de hoy. Vestido con una camiseta aqua-colored y pantalones carmelitos de polyester, Stallman parece un ermitaño del desierto recién salido del vestier del Ejército de Salvación.
El auditorio esta lleno de visitantes que comparten la moda y los grooming gustos de Stallman. Muchos llegan portando computadores portátiles y modems celulares, tanto mejor para registrar y transmitir las palabras de Stallman a una ansiosa audiencia de internet. El porcentaje de hombres con respecto a las mujeres es de unos 15 hombres por cada mujer, y una de cada 7 u 8 mujeres porta un muñeco de pinguino, la mascota oficial de Linux, mientras que otras llevan un osito de peluche.
Agitado, Stallman abandona su puesto al frente del salón y toma un asiento de la primera fila, digitando unos pocos comandos en un computador portátil previamente abierto. Por los siguientes 10 minutos Stallman está abstraido del creceinte número de estudiantes, profesores, y fanáticos que circulan en frente de él al pié de la tarima del auditorio.
Antes de que la charla pueda comenzar los rituales barrocos de la formalidad académica deben de ser observados. La aparición de Stallman merece no una sino dos presentaciones. Mike Uretsky, codirector del Centro de Tecnología Avanzada de la Escuela Stern, provee la primera.
"El papel de una universidad es el de fomentar el debate y de tener interesantes discusiones," dice Uretsky. "Esta presentación particular, este seminario casa perfectamente en ese molde. Encuentro la discusión acerca de las Fuentes Abiertas particularmente interesante."
Antes de que Uretsky pueda comenzar una nueva frase, Stallman está de pié manoteándole como un motorista varado.
"Yo hago software libre," Stallman dice ante las carcajadas crecientes. "Fuentes Abiertas es un movimiento diferente."
La risa da paso al aplauso. El cuarto esta repleto de partidarios de Stallman, personas que saben de su reputación por la exactitud verbal, para no mencionar su muy publicitada controversia con los proponentes de movimiento de Fuentes Abiertas. Muchos han venido para anticipar tales explosiones del mismo modo en que anteriormente los fanáticos de la radio aguardaban por la marca registrada de Jack Benny, la exclamación de "Cortala!" en cada uno de sus programas de radio.
Precipitadamente Uretsky finaliza su presentación y cede el escenario a Edmon Schonberg, un profesor del departamento de ciencias de la computación de la Universidad de Nueva York. Como programador de computadores y colaborador del proyecto GNU, Schonberg conoce las minas explosivas linguísticas que debe de evitar. Diestramente sintetiza la carrera de Stallman desde la perspectiva de un programador de hoy en día.
"Richard es el ejemplo perfecto de alguien que, actuando localmente, comenzó a pensar globalmente [acerca] de los problemas que conciernen a la no disponilbilidad del código fuente," dice Schonberg. "El ha desarrollado una filosofía coherente que nos ha forzado a todos nosotros a reexaminar nuestras ideas acerca de como el software es producido, de lo que la propiedad intelectual significa, y de lo que la comunidad de software representa de hecho."
Schonberg da la bienvenida a Stallman con más aplausos. Stallman se toma un momento para cerrar su computador portátil, se levanta, y se toma el escenario.
Inicialmente, las palabras de Stallman parecen más una rutina de comedia que un discurso político. "Quisiera agradecer a Microsoft por darme la oportunidad de aparecer en esta plataforma," Stallman hace el comentario agudo. "Durante las últimas semanas, me he sentido como un escritor cuyo libro hubiera sido fortuitamente prohibido en alguna parte."
Para los no-iniciados, Stallman se sumerge en una pronta analogía de calentamiento acerca del software libre. El asemeja un programa de software a una receta de cocina. Ambos proveen unas útiles instrucciones paso a paso de como completar una tarea deseada y pueden ser fácilmente modificadas si un usuario tiene deseos especiales o circustancias. "Usted no tiene que seguir la receta al pie de la letra," Stallman anota. "Usted puede prescindir de algunos ingredientes. Agregar algunos hongos, 'pues a usted le gustan los hongos. Poner menos sal pues su médico le recomendó que le bajara a la sal- o lo que sea."
De manera más importante, Stallman dice, los programas y las recetas son ambas fáciles de compartir. Al dar una receta a un invitado a cenar, el cocinero pierde solo un poquito de tiempo y el costo del papel en el que la receta se escribe. Los programas de sofwtare requieren aún menos, usualmente unos cuantos clicks del mouse y un poquito de electricidad. En ambas instancias, sin embargo, la persona que da la información gana dos cosas: una amistad incrementada y la habilidad para pedir prestado interesantes recetas como intercambio.
"Imaginense lo que sería si las recetas vinieran empacadas en cajas negras," Stallamn dice, cambiando la velocidad. "Usted no podría saber los ingredientes que usan, tampoco podría cambiarlos, e imaginense que pasaría si usted hace una copia para un amigo. Usted sería acusado de pirata y tratarían de ponerlo en prisión por años. Ese mundo atropellaría tremendamente a todo aquel que tuviera la costumbre de compartir cosas con los demas. Pero así es exactamente el mundo del software propietario. Un mundo en el que la decencia hacia otras personas esta prohibida o es evitada."
Presentada esta analogía introductoria, Stallman se lanza a contar el episodio de la impresora láser de Xerox. Igual que con la analogía de la receta, la historia de la impresora láser resulta ser un dispositivo retórico útil. Con su estructura que se asemeja al de una parábola, esta dramatiza acerca de que tan rápidamente las cosas pueden cambiar en el mundo del software. Llevando a sus oyentes a una época antes de la compra con un solo click de Amazon.com, de Microsoft Windows, y de las bases de datos de Oracle, él lleva al escucha a examinar la noción de propiedad del software liberado de los logos corporativos actuales.
Stallamn presenta la historia con todo el pulimiento y la práctica de un fiscal de distrito local que conduce un argumento de cierre. Cuando llega a la parte en que el profesor de Carnegie Mellon se rehusa a entregarle una copia del código fuente de la impresora , Stallman hace una pausa.
"El nos ha traicionado," Stallman dice. "Pero el no solo nos lo hizo a nosotros. ES bien probable que también lo traicionó a usted."
En la palabra "usted," Stallman señala con su dedo índice acusador a un insospechado miembro de la audiencia. Las cejas de este miembro de la audiencia titubean levemente, pero los propios ojos de Stallman se han movido. Lenta y deliberadamente, Stallman escoge a un segundo miembro de la audiencia que rie disimulada y nerviosamente. "Y creo, que muy probablemente, se lo hizo a usted, también," el dice, señalando a un miembro de la audiencia que esta tres filas detrás del primero.
Para cuando Stallman ha escogido a un tercer miembro de la audiencia, las risas entre dientes han desembocado en risa general. El gesto parece un tanto preparado, puesto que lo es. Aún, cuando llega el momento de guardar la historia de la impresora láser de Xerox, Stallman lo hace con un gesto ceremonioso de hombre de espectáculo. "El probablemente se lo hizo a la mayoría de las personas que estan aquí Para cuando Stallman ha elegido a un tercer miembro de la audiencia, las tímidas sonrisas han dado paso a una risa general. El gesto parece un tanto preparado, puesto que lo es. Aún, para cuando es la hora de cerrar la hostoria de la impresora láser Xerox, Stallman lo hace con un gesto ceremonioso de hombre del espectáculo. "Probablemente el traicionó a casi todos los que nos encontramos en este salón-- excepto unos pocos, que tal vez, no habían nacido todavía en 1980," Stallman dice, levantando más risas. "[Esto es] porque él prometió rehusarse a cooperar con justamente toda la población del planeta tierra."
Stallman deja que el comentario se asiente por un segundo "El había firmado un acuerdo de no revelar (nondisclosure agreement)," agrega Stallman.
El ascenso de Richard Matthew Stallman de académico frustrado a líder político durante los últimos 20 años habla de muchas cosas. Habla de la naturaleza terca de stallman y de su voluntad prodigiosa. Habla acerca de la visión articulada y los valores del movimiento del software libre que Stallman ayudó a construir. Habla de la alta calidad de los programas de software que Stallman construyó, programas que han cimentado la reputación de Stallman como programador legendario. Habla del momentum creciente de la GPL, una innovación legal, que muchos de los observadores de Stallman ven como su mayor logro.
De manera más importante, habla de la naturaleza cambiante del poder político en un mundo crecientemente obligado por gratitud ante la tecnología de los computadores y los programas de software que potencian esta tecnología.
Quizá por esto, aún en un tiempo en que gran parte de las estrellas de la alta tecnología están declinando, la estrella de Stallman crece. Puesto que el lanzamiento del Proyecto GNU en 1984,[6]
Stallman ha sido a ratos ignorado, satirizado, calumniado, y atacado --tanto desde adentro como desde afuera del movimiento de software libre. A través de todo este proceso, el proyecto GNU ha logrado marcar sus propios hitos, aún con unos pocos notables retrasos, y ha logrado mantener su relevancia en un mercado de software varios ordenes de magnitud más complejo que aquel al cual entraron 18 años antes. Así también ha pasado con la ideología del software libre, una ideología que ha sido meticulosamente cuidada y mantenida por el mismo Stallman.
Para entender las razones detrás de esta situación, ayuda el examinar a Richard Stallman tanto en sus propias palabras como en las palabras de la gente que ha colaborado y batallado al lado de él a lo largo del camino. El esbozo del carácter de Richard Stallman no es complicado. Si cualquier persona ejemplifica el antiguo adagio "lo que usted ve es lo que usted obtiene," ese es Stallman.
"Pienso que si ustde quiere entender a Richard Stallman el ser humano, ustde necesita ver todas las partes como un todo consistente," advierte Eben Moglen, consejero legal de la Fundación de Software Libre y profesor de leyes del Colegio de Leyes de la Universidad de Columbia. "Todas esas excentridades personales que mucha gente ve como obstaculos para llegar a conocer al verdadero Stallman son Stallman: el fuerte sentido de frustración personal de Richard, su enorme sentido de compromiso con los principios éticos, su poca capacidad para tranzar, especialmente en aquellos asuntos que considera fundamentales. Estas son las verdaderas razones por las cuales Richard hizo lo que hizo."
Explicar como una jornada que empezó con una impresora láser habría de desembocar eventualmente en una confrontación sparring con la más rica corporación del mundo no resulta ser una fácil tarea. Requiere un examen atento de las fuerzas que han hecho de la propiedad del software algo tan importante en la sociedad de hoy en día. También requiere de un examen cuidadoso de un hombre que, como muchos otros líderes políticos antes que él, comprenda la maleabilidad de la memoria humana. Requiere de una habilidad para interpretar los mitos y las palabras-códigos cargadas políticamente que se han construido alrededor de Stallman a través del tiempo. Finalmente, require de la comprensión del genio de Stallman como programador y sus fracasos y éxitos al transmitir tal genio a otras empresas.
Cuando llega el momento de ofrecer su propio resumen de la jornada, Stallman testifica acerca de la fusión de personalidad y principios observadas por Moglen. "La terquedad es mi sello personal ," el dice. "Mucha gente que intenta hacer cualquier cosa que entrañe cierta gran dificultad eventualmente se desalienta y se rinde. Yo nunca me rindo."
El también le da crédito al ciego azar. Si no hubiera sido por ese incidente con la impresora láser Xerox, si no hubiera sido por los conflictos personales y políticos que clausuraron su carrera como empleado del MIT, si no hubiera sido por la media docena de factores que se presentaron de manera sincronizada, Stallman encuentra que hubiera sido muy fácil que su vida hubiera cogido por otro camino diferente. Habiéndose dicho esto, Stallman agradece a las fuerzas y circustancias que lo pusieron en la posición de hacer la diferencia.
"Tenía justamente las destrezas requeridas," dice Stallman, recapitulando su decision de lanzar el Proyecto GNU ante la audiencia. "Nadie más había que yo, así que me sentí como, `He sido elegido. He de trabajar en esto. Si no soy yo, quién entonces?"
Notas
[1]
De hecho, los poderes de la GPL no son tan potentes. De acuerdo con la sección 10 de la Licencia Pública General GNU, Version 2 (1991), la naturaleza viral de la licencia depende fuertemente de la disposición de la Fundación de Software Libre de ver tal programa como un trabajo derivado, para no mencionar la licencia existente que la GPL reemplazaría. Si usted desea incorporar partes del programa dentro de otros programas libres cuyas condiciones de distribución son diferentes, escriba al autor pidiéndole permiso. Para software de la Fundación de Software Libre, escriba a ésta; algunas veces hacemos excepciones para esto. Nuestra decisión estará guiada por los dos objetivos de preservar el estatus de libertad de todos los derivados de nuestro software libre y el de promover el que se comparta y se reuse del software en general. "El comparar algo a un virus es muy severo," dice Stallman "Una planta de reproducción vegetativa es una comparación más exacta; esta continua reproduciéndose si ustde activamente corta un pié." Para más información acerca de la Licencia Pública General GNU, visite http://www.gnu.org/copyleft/gpl.html.
[2]
See Shubha Ghosh, "Revealing the Microsoft Windows Source Code," [Gigalaw.com] (January, 2000). http://www.gigalaw.com/articles/ghosh-2000-01-p1.html
[3]
Las aplicaciones matadoras no tienen que ser propietarias. Testigo de esto, por supuetso, el visor Mosaic, un programa cuyos derechos de copia permiten derivados comerciales con ciertas restricciones. Aún, creo que el lector entiende el punto: el mercado del software es como una lotería. Mientras mayor es la ganancia potencial más personas estan dispuestas a participar. Para un buen resumen del fenómeno de las aplicaciones matadoras, vea Philip Ben-David, "Whatever Happened to the `Killer App'?" (Qué sucedió con las aplicaciones matadoras?) [e-Commerce News] (December 7, 2000). http://www.ecommercetimes.com/perl/story/5893.html
[4]
Vea Craig Mundie, "The Commercial Software Model," (El Modelo de Software Comercial) senior vicepresidente, Microsoft Corp. Citado de un transcrito en línea del discurso de Mundie ante la Escuela Stern de Negocios de la Universidad de Nueva York, el 3 de mayo de 2001. http://www.microsoft.com/presspass/exec/craig/05-03sharedsource.asp
[5]
Vea Craig Mundie, "The Commercial Software Model," (El Modelo de Software Comercial) senior vicepresidente, Microsoft Corp. Citado de un transcrito en línea del discurso de Mundie de Mayo 3 de 2001 ante la Escuela Stern de Negocios de la Universidad de Nueva York. http://www.microsoft.com/presspass/exec/craig/05-03sharedsource.asp
[6]
El acrónimo GNU significa "GNU no es Unix." En otra porción de su discurso en la Universidad de Nueva York de mayo 29, 2001, Stallman recapituló el origen del acrónimo:
Nosotros los hackers siempre buscamos un nombre que sea bonito o picante para un programa, puesto que el nombrar un programa es la mitad del gozo de escribir un programa. Nosotros tenemos también la tradición de los acrónimos recursivos, para expresar el hecho que el programa que estamos escribiendo es similar a algún otro programa existente… Estuve buscando por un acrónimo recursivo para Algo No Es UNIX. Y ensayé todas las 26 letras y descubrí que con ninguna de ellas se formaba una palabra. Decidí hacer de ela una contracción. De esta manera tendría un acrónimo de 3 letras, para Algo No es UNIX. Ensayé diferentes letras y me crucé con la palabra "GNU". Esa era. Aun siendo un hincha de los juegos de palabras, Stallman recomienda que los usuarios de software pronuncien la "g" al comienzo del acrónimo (en inglés i.e., "gah-new"). Esto no sólo evita la confusión con la palabra "gnu", el nombre del mamífero Africano, Connochaetes gnou, también se evita la confusión con el adjetivo inglés "new". "Hemos estado trabajando en él por los últimos 17 años así que él no es exactamente nuevo," dice Stallman.
Fuente: notas del autor y transcrito en línea de "Free Software: Freedomand Cooperation," charla de Richard Stallman de mayo 29, 2001, en la Universidad de Nueva York. http://www.gnu.org/events/rms-nyu-2001-transcript.txt

La impresora y el principio del SOFTWARE LIBRE

Libre como en Libertad:
Traducción al castellano. Comunidad Colibrí
Capítulo 1. Todo por una impresora

origen...http://bachue.com/colibri/faifes/chapter-1.html

La nueva impresora estaba atascada, otra vez.
Richard M. Stallman, un miembro de la plana mayor de programadores de software en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts, descubrió la falla de la manera más dolorosa. Una hora después de enviar un archivo de 50 páginas a la impresora láser, Stallman, de 27 años, interrumpió una sesión productiva de trabajo para recoger sus documentos. Cuando llegó hasta donde estaba la impresora, encontró sólo cuatro páginas en la bandeja de salida de la impresora. Para hacer las cosas aún más frustrantes, las cuatro páginas pertenecían al trabajo de impresión de otra persona, lo cual significaba que el trabajo de impresión de Stallman y la porción sin terminar del trabajo de impresión de alguién más estaban todavía atrapados en alguna parte dentro de la tubería eléctrica de la red de computadores del laboratorio.
El tener que quedarse esperando por las máquinas es uno de los gajes del oficio de los programadores de software, por lo tanto Stallman tomó su frustración con cierta tranquilidad. Además la diferencia entre esperar por una máquina y esperar dentro de una máquina, es apreciable. No era la primera vez en que él era forzado a pararse frente a la impresora a observar las páginas imprimiéndose una tras otra. Siendo una persona que emplea el grueso de sus días y sus noches mejorando la eficiencia de las máquinas y de los programas de software que las controlan, Stallman sintió una urgencia natural de abrir la máquina, mirarle las entrañas, y buscar la raíz del problema.
Desafortunadamente, las destrezas de Stallman como programador de computadoras no se extendían al reino de la ingeniería mecánica. En la medida que documentos recién impresos salían de la máquina, Stallman tuvo una oportunidad de reflexionar en otras formas de solucionar el problema del atascamiento del papel.
Hace cuanto tiempo que los miembros de la plana mayor del Laboratorio de Inteligencia Artificial le habían dado la bienvenida con los brazos abiertos a esta nueva impresora? Stallman se preguntaba. La máquina había sido una donación de la Corporación Xerox. Siendo un prototipo de vanguardia, era una versión modificada de la popular fotocopiadora Xerox. Solo que en lugar de sacar fotocopias, ella dependía de datos enviados por una red de computadoras para convertir estos datos en documentos presentados profesionalmente. Creada por los ingenieros del mundialmente famoso Instituto de Investigación de Palo Alto, era, visto de manera un tanto simple, un adelanto de la revolución en la impresión para los computadores de escritorio que habría de tomarse al resto de la industria de los computadores para los finales de esa década.
Llevados por una urgencia instintiva de jugar con el mejor equipo posible, los programadores del Laboratorio de Inteligencia Artificial prontamente integraron la nueva máquina a la sofisticada infraestructura computacional del laboratorio. El resultado fue inmediatamente placentero. A diferenecia de la antigua impresora láser del laboratorio, la nueva máquina Xerox era rápida. Las páginas volaban a una tasa de una por segundo, convirtiendo a un trabajo de impresión de 20 minutos en uno de tan sólo 2 minutos. La nueva máquina era también precisa. Los círculos eran dibujados como círculos, no como óvalos. Las líneas rectas parecían líneas rectas, no ondas sinusoidales de baja amplitud.
Era, para todos los propósitos, un regalo demasiado bueno para ser rechazado.
Fue, sólo después de algunas semanas de su llegada que empezaron a hacerse evidentes las fallas de la impresora. La principal entre todas era la susceptibilidad inherente a los atascamientos de papel. Programadores con mente dotada para la ingeniería pronto entendieron la causa detrás los fallos. Igual que una fotocopiadora, la máquina generalmente requería de la directa supervisión de un operador humano. Asumiendo que estos operadores humanos estarían a la mano para arreglar los atascamientos de papel, en caso de que ocurrieran, los ingenieros de Xerox dedicaron su tiempo y sus energías a solucionar otros problemas molestos. En términos ingenieriles, la diligencia del usuario estaba incorporada en el sistema
Al modificar el uso de la impresora, los ingenieros de Xerox habían cambiado la relación usuario-máquina en una manera sutil pero profunda. En lugar de volver a la máquina un subsirviente del operador humano individual, ellos volvieron un subsirviente a toda una población de operadores humanos interconectados a la red. En lugar de tener que pararse frente a la impresora, un usuario humano en un extremo de la red envía su comando de impresión a través de una cadena de máquinas, esperando que el contenido deseado llegue al destino previsto y de la manera apropiada. No fue sino hasta cuando él fue a revisar el resultado final cuando se dió cuenta de lo poco del contenido deseado que había logrado llegar hasta el final.
Stallman mismo había sido de los primeros en identificar el problema y en proponer un remedio. Años atras, cuando el laboratorio todavía usaba su antigua impresora, Stallman había resuelto un problema similar por medio del examen y modificación del programa de software que regulaba la impresora en la máquina PDP-11 del laboratorio. Stallman no pudo eliminar los atascos de papel, pero pudo insertar una instrucción de software que ordenaba a la PDP-11 revisar periódicamente la impresora y reportar este estado de la impresora a la PDP-10, la computadora central del laboratorio. Para asegurar que la negligencia de ningún usuario fuera a poner en peligro la línea completa de trabajos de impresión, Stallman también insertó un comando de software que le instruía a la PDP-10 de notificar a cada usuario si algun trabajo de impresión pendiente que la impresora estaba atascada. El aviso era simple, algo así como "La impresora esta atascada, por favor destrabela," y debido a que iba dirigido a las personas con la necesidad más urgente de arreglar tal problema, las posibilidades eran altas de que el problema fuera solucionado prontamente.
Realizando arreglos, Stallman era evasivo pero elegante. No arreglaba el lado mecánico del problema, pero hacia la siguiente mejor cosa cerrando el bucle de información entre el usuario y la máquina. Gracias a unas pocas líneas adicionales de código de software, los empleados del Laboratorio de Inteligencia Artificial lograron eliminar entre 10 y 15 minutos de tiempo perdido cada semana ejecutando un ir y venir revisando el estado de la impresora. En términos de programación, el arreglo de Stallman tomó ventaja de la inteligencia ampliflicada de toda la red de computadores.
"Si ha usted le llegaba tal mensaje, usted no podía asumir que alguien más iría a arreglar el problema," dice Stallman rememorando la lógica. "usted tenía que ir tras la impresora. Un minuto o dos después de que tuviera problemas, las dos o tres personas que recibieron el mensaje llegaban a arreglar la máquina. De esas dos o tres personas, uno de ellos, al menos, usualmente sabría cómo arreglar el problema."
Tales arreglos ingeniosos eran la marca registrada del Laboratorio de Inteligencia Artificial y de su población nativa de programadores. De hecho, los mejores programadores del Laboratorio de IA desdeñaban el término programador, prefiriendo el título más coloquial de "hacker", en su lugar. Este título cubría una serie de actividades -de todo desde el creativo gozo de mejorar el software existente y los sistemas de computadores. Implícito dentro del título, sin embargo, estaba la anticuada noción de la ingenuidad yanqui. Para ser un hacker, uno tenía que aceptar la filosofía que la escritura de programas de software era sólo el comienzo. Mejorar un programa era la verdadera prueba de las destrezas de un hacker. [1]
Tal filosofía era una razón central por la cual las compañías como Xerox tenían la política de donarles sus máquinas y programas de software a sitios donde típicamente se congregaban hackers. Si los hackers mejoraban el software, las compañías podían pedir prestadas estas mejoras, incorporándolas en versiones actualizadas para el mercado comercial. En términos corporativos, los hackers eran un activo comunitario apalancable, una división auxiliar de investigación y desarrollo disponible a un costo mínimo.
Fue, debido a esta filosofía de toma-y-daca que, cuando Stallman se encontró con ese defecto del atascamiento de papel en la impresora láser, él no entró en pánico. El simplemente buscó la forma de volver a implementar el antiguo arreglo o de "hackear" el nuevo sistema. En el proceso de mirar el software de la impresora láser Xerox, sin embargo, Stallman realizó un descubrimiento problemático. La impresora no tenía ningún software, por lo menos nada que Stallman o sus colegas programadores pudieran leer. Hasta entonces, la mayoría de las compañías tenían como una forma de cortesía el hábito de publicar el código fuente en archivos legibles, los archivos texto que documentaba los comandos individuales de software que le decían lo que debía de hacer la máquina. Xerox, en esta instancia, había provisto archivos de software en forma precompilada, o binaria. Los programadores eran libres de abrir y examinar los archivos si así lo deseaban, pero a menos que fueran unos expertos en decifrar una cadena sinfín de unos y zeros, el texto resultante era pura jerigonza.
Aún cuando Stallman sabía bastante de computadores, él no era un experto en traducir archivos binarios. Siendo un hacker, sin embargo, el tenía otros recursos a su disposición. La noción de compartir información era tan central a la cultura de los hackers que Stallman sabía que era sólo cuestión de tiempo antes de que algún hacker en algún laboratorio universitario o en algún salón de computadores de alguna corporación brindaría una versión del código fuente de la impresora láser, obteniendo así los archivos deseados de código fuente.
Después de los primeros atascos de la impresora, Stallman se confortaba a sí mismo con el recuerdo de una situación similar algunos años antes. El laboratorio necesitabaun programa de red para ayudar a que el PDP-11 trabajara mas eficientemente junto con el PDP-10. Los hackers del laboratorio estaban más que listos para realizar la tarea, pero Stallman, un alumno de Harvard, se recordó de un programa similar escrito por programadores del departamento de ciencias de la computación en Harvard. El laboratorio de computadores de Harvard usaba el mismo modelo de computadores, el PDP-10, pero con un diferente sistema operativo. El computador del laboratorio de Harvard también tenía la política de requerir que todos los programas instalados en el PDP-10 tenían que venir con los archivos de código fuente publicados.
Tomando ventaja de su acceso al laboratorio de computadores de Harvard, Stallman entró al sistema, hizo una copia del código fuente del programa de comunicación de redes, y se lo llevó para el Laboratorio de Inteligencia Artificial. El entonces reescribió el código fuente para hacerlo más adecuado para el sistema operativo del Laboratorio de Inteligencia Artificial. Sin problema y con poca alharaca, el Laboratorio de IA se hizo cargo de una brecha mayor en su infrastructura de software. Stallman aún agregó unas cuantas características que no se encontraban en el programa original de Harvard, volviendo el programa aún más útil. "Nos las arreglamos usándolo durante varios años," Stallman dice.
Desde la perspectiva de un programador de la era de los 1970s, la transacción fue el equivalente en software de una persona que pide prestada una herramienta o una tasa de azúcar al vecino. La única diferencia era que al tomar prestada la copia de software para el laboratorio de IA, Stallman no había hecho nada para privar a los hackers de Harvard del uso de su programa original. Si acaso algo habían ganado los hackers de Harvard en el proceso, debido a que Stallman había introducido características adicionales al programa, características estas que los hackers de Harvard eran perfectamente libres de tomar prestadas a su vez. Aún cuando nadie en Harvard llegó a pedir prestado el programa modificado, Stallman recuerda a un programador de una firma privada de ingeniería, Bolt, Beranek & Newman, que pidió prestado el programa y le agregó a su vez nuevas características, las cuales Stallman eventualmente habría de reintegrar al archivo del códigos fuente propio del Laboratorio de IA.
"Un programa se desarrolla de la misma forma que una ciudad se desarrolla," dice Stallman, recordando la infraestructura de software del Laboratorio de IA. "Partes son reemplazadas o reconstruidas. Nuevas cosas serán agregadas. Pero usted siempre podrá mirar hacia cierta parte y decir, `Hmm, por el estilo, veo que esta parte fue escrita a comienzos de los 60s y esta otra parte fue escrita a mediado de los 1970s.'"
A través de este simple sistema de crecimiento intelectual, los hackers en el Laboratorio de IA y de otros sitios construyeron creaciones robustas. En la costa occidental, lo científicos de la computación en la UC de Berkeley, que trabajaban en cooperación con unos pocos ingenieros de bajo nivel en la AT&T, habían construido todo un sistema operativo usando este sistema. Apodado Unix, un juego de palabras hecho a partir de otro sistema operativo más antiguo y más respetable académicamente, llamado Multics, el sistema operativo estaba disponible para cualquier programador dispuesto a pagar el costo de copiar el programa en una nueva cinta magnética y el costo del envío. No todo programador que participaba de esta cultura se describía a si mismo como un hacker, pero muchos de ellos compartían los sentimientos de Richard M. Stallman. Si un programa o una mejora al software era lo suficientemente bueno como para resolver sus problemas, entonces era lo suficientemente bueno como para resolver los problemas de alguien más. Por qué no compartirlo, siguiendo un simple deseo de tener un buen karma?
El hecho que Xerox se hubiera negado a compartir sus archivos de código fuente, al comienzo pareció como una molestia menor. Al empeñarse en buscar una copia de los archivos de código fuente, Stallman dice que él no se preocupó por siquiera contactar a Xerox. "Ellos ya nos habían dado la impresora láser," Stallman dice. "Por qué habría yo de molestarlos con algo más?"
Después de que hubo pasado un tiempo y los deseados archivos no hubieran aparecido, a Stallman le comenzaron a entrar sospechas. El año anterior, Stallman había experimentado un estallido en cólera con un estudiante de doctorado en laUniversidad de Carnegie Mellon. El estudiante, Reid, era el autor de un programa útil de formateo de texto apodado Scribe. Uno de los primeros programas que le dió al usuario el poder de definir fuentes y estilos de tipo cuando se enviaba un documento a través de una red de computadores. El programa era un precursor temprano de HTML, la lingua franca de la World Wide Web. En 1979, Reid tomó la decisión de vender Scribe a una compañía del área de Pittsburgh llamada Unilogic. Finalizando su carrera como estudiante graduado, Reid dice que él simplemente estaba buscando una forma para entregar el programa a un conjunto de desarrolladores que se fueran a encargar de él y así evitar que el programa se deslizara al dominio público. Para endulzar el trato, Reed también acordó insertar un conjunto de funciones dependientes del tiempo - "bombas de tiempo" en la jerga de programadores- este era un dispositivo que desactivaba las versiones copiadas libremente después de un período de expiración de 90 días. Para evitar la desactivación, los usuarios habían de pagar a la compañía de software, la cual generaba un código que anulaba la bomba de tiempo.
Para Reid, el trato era de ganador-ganador. Scribe no caía en el dominio público y Unilogic se resarcía de su inversión. Para Stallman, era una traición a la ética del programador, pura y simple. En lugar de honrar la noción de compartir, Reid había insertado una forma en que las compañías obligaban a los programadores a pagar por el acceso a la información.
Las semanas pasaron y sus intentos para rastrear el código fuente de la impresora láser encontraron un muro de ladrillos, entonces Stallman comenzó a sentir que se llevaba a cabo un escenario similar de dinero-a-cambio-de-código. Antes de que Stallman pudiera hacer o decir nada al respecto,sin embargo, buenas noticias finalmente gotearon a través del viñedo del programador . Le llegó la voz que un científico del departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Carnegie Mellon acababa de renunciar a su empleo en el Centro de Investigación de Palo Alto de Xerox. No sólo había este científico trabajado en la impresora láser en cuestión, pero según el rumor, él todavía estaba trabajando en ella como parte de sus tareas de investigación en el Carnegie Mellon.
Poniendo a un lado su sospecha inicial, Stallman se hizo el firme propósito de buscar a la persona en cuestión durante su próxima visita al campus de Carnegie Mellon.
No tuvo que esperar mucho tiempo. El Carnegie Mellon también tenía un laboratorio especializado en investigación de la inteligencia artificial, y en pocos meses, Stallman tuvo una razón relacionada con su trabajo para visitar al campus de Carnegie Mellon. Durante aquella visita, se aseguró de hacer una parada en el departamento de ciencias de la computación. Los empleados del departamento lo encaminaron a la oficina del miembro de la facultad que lideraba el proyecto Xerox. Cuando Stallman llegó a la oficina, encontró al profesor trabajando ahí mismo.
En un estilo clásico de ingeniero a ingeniero , la conversación fue cordial pero directa. Después de presentarse brevemente como un visitante del MIT, Stallman le solicitó una copia del código fuente para la impresora láser para poder portarla al PDP-11. Para su sorpresa, el profesor se negó a cumplir con su solicitud.
"El me dijo que él había prometido el no entregarme ninguna copia," Stallman dice.
La memoria es una cosa graciosa. Veinte años después del suceso, la cinta mental de Stallman acerca de esta historia presenta notoriamente espacios en blanco. No sólo él no recuerda la razón que motivó su viaje ni siquiera la época del año durante la cual realizó tal viaje, el tampoco tiene ningún recuerdo acerca del profesor o estudiante de doctorado que le sirvió de interlocutor. Según Reid, la persona más probable que le negó el código a Stallman es Robert Sproull, un antiguo investigador del Centro de Investigaciones de Palo Alto de Xerox y actual director de Laboratorios Sun, una división de investigación del conglomerado de tecnología de los computadores de Sun Microsystems. Durante los años de 1970s, Sproull había sido el desarrollador primario del software de la impresora láser en cuestión mientras estaba en el Centro de Investigaciones de Palo Alto de Xerox. Alrededor de 1980, Sproull tomó una posición de investigación en la facultad en el Carnegie Mellon donde el continuó su trabajo en la impresora láser entre otros proyectos.
El código que Stallman estaba solicitando era un código de última tecnología que Sproull había escrito más o menos el año anterior al de su llegada a Carnegie Mellon," recuerda Reid. "sospecho que Sproull llevaba menos de un mes en Carnegie Mellon cuando la solicitud de Stallman llegó."
Cuando se le pregunta directamente acerca de esta solicitud, sin embargo, Sproull no afirma ni niega nada. "No puedo hacer un comentario basado en hechos reales," escribe Sproull a través del correo electrónico. "No tengo absolutamente ninguna memoria acerca del incidente."
Con ambos participantes de la corta conversación luchando por recordar detalles claves -incluyendo la de si la conversación siquiera tuvo lugar- es difícil calibrar la rudeza de la negativa de Sproull, al menos como la recuerda Stallman. Cuando se ha dirigido a audiencias, Stallman ha hecho repetidas referencias al incidente, notando que la indisposición de Sproull a entregar el código fuente provino de un acuerdo de no revelar (nondisclosure agreement), un acuerdo contractual entre Sproull y la Corporación Xerox dándole a Sproull, o cualquier otro signatario, acceso al código fuente del software a cambio de una promesa de mantenerlo en secreto. Actualmente este es un ítem estándar en el negocio de la industria de software, pero el acuerdo de no revelar, o NDA por sus siglas en inglés, era un desarrollo nuevo en esa época, un reflejo de tanto el valor comercial de la impresora láser de Xerox y de la información requerida para manejarla. "Xerox estaba en esa época tratando de hacer de la impresora láser un producto comercial," recuerda Reid. "Habría sido una locura el entregar el código fuente".
Para Stallman, el darse cuenta que Xerox había forzado a su colega programador de participar en este recién inventado sistema de secreto obligatorio le tomó algún tiempo para digerirlo. Al comienzo, todo en lo que pudo enfocarse fue en la naturaleza personal de la negativa. Siendo una persona que se sentía extraño y fuera de sincronía en la mayoría de encuentros cara a cara, el intento de Stallman de presentarse sin anunciarse ante un colega programador era un intento por demostrar buena vecindad. Ahora que la petición había sido denegada, se sentía como si le hubiera cometido una equivocación mayor. "Yo estaba tan furioso, que no encontraba la manera de expresarlo. Así que lo que hice fue retirarme del lugar sin decir ninguna otra palabra," Stallman recuerda. "Yo pude haber tirado la puerta. Quién sabe? Todo lo que recuerdo es que quería irme de ahí inmediatamente."
Veinte años después del hecho, la rabia todavía subsiste, tanto como para que Stallman haya elevado el evento equiparándolo a un punto de quiebre primordial. Dentro de los siguientes meses, una serie de eventos habrían de sobrevenir tanto para Stallman como para la comunidad de hackers del laboratorio de IA que habrían de hacer parecer a los 30 segundos llenos de tensión en una remota oficina de Carnegie Mellon como triviales en comparación. No obstante, cuando llega el momento de ordenar los eventos que habrían de transformar a Stallman, de ser un hacker solitario, instinctivamente sospechoso de la autoridad centralizada, en un activista cruzado que aplica las nociones de libertad, igualdad, y fraternidad al mundo del desarrollo del software, Stallman singulariza de manera especial el encuentro de Carnegie Mellon.
"Me alentó el pensar acerca de algo en lo cual yo había estado pensando," dice Stallman. "Yo ya tenía la idea que el software debía de ser compatido, pero no estaba seguro acerca de como pensar en eso. Mis pensamientos no estaban tan claros ni organizados hasta el punto en que pudiera expresarlos en una manera concisa al resto del mundo."
Aún cuando otros eventos previos habían depertado la ira de Stallman, él dice que no fue sino hasta cuando sucedió el encuentro de Carnegie Mellon que él tomó conciencia que los eventos estaban comenzando a entrometerse en una cultura que él consideraba desde hace mucho tiempo como sacrosanta. Siendo un programador de élite en una de las instituciones élite del mundo, Stallman había perfectamente ignorado los compromisos y transacciones que habían hecho sus colegas programadores, esto en la medida que estas no habían interferido con su propio trabajo. Hasta la llegada de la impresora láser de Xerox, Stallman había estado satisfecho mirando hacia abajo a las máquinas y programas que otros usuarios sombríamente toleraban. En la rara ocasión en que tal programa creó una brecha en las paredes del laboratorio de IA-cuando el laboratorio reemplazó su venerable sistema operativo Incompatible de Tiempo Compartido (Incompatible Time Sharing - ITS) con una variante comercial, la TOPS 20, por ejemplo- Stallman y sus colegas hackers habían gozado de la libertad de reescribir, reconstruir y renombrar el software según el gusto personal.
Ahora que la impresora láser se había insinuado en la red del Laboratorio de IA, sin embargo, algo había cambiado. La máquina funcionaba bien, salvo ocasionales atascos de papel, pero la habilidad para modificar según el gusto personal había desaparecido. Desde el viejo punto de vista de toda la industria de software, el caso de la impresora era como un llamado para despertarse. El software se había convertido en una posesión tan valiosa que las compañías dejaron de sentir la necesidad de publicar el código fuente, especialmente cuando la publicación significaba entregar a potenciales competidores la oportunidad de duplicar algo de manera económica. Desde el punto de vista de Stallman, la impresora era una caballo de Troya. Después de una década de fracaso, el software apropiado privadamente -los futuros hackers usarían el término software " propietario" -había ganado una posición firme dentro del Laboratorio de IA a través uno de los métodos más solapados. Había llegado disfrazado de regalo.
El hecho que Xerox hubiera ofrecido a algunos programadores acceso a regalos adicionales a cambio del secreto, también era irritante, pero a Stallman le costó trabajo notar que, si le hubiera sido presentada tal transacción quid pro quo a una edad más joven, el probablemente hubiera aceptado la oferta de la Corporación Xerox. La torpeza del encuentro de Carnegie Mellon, sin embargo, tuvo un efecto afirmador sobre la propia lasitud moral de Stallman. No sólo éste le dió la necesaria rabia para ver todas las futuras súplicas con sospecha, también lo forzó a plantearse la incómoda pregunta: qué pasaría si un colega hacker pasa un día por la oficina de Stallman y es el deber de Stallman el de rehusarse a responderle a la solicitud del hacker de entregar un código fuente?
"Fue mi primer encuentro con un acuerdo de no revelar (NDA) , e inmediatamente me enseño que los acuerdos de no revelar tenían víctimas," dice Stallman, firmemente. "En este caso yo fui una víctima. Mi laboratorio y yo fuimos víctimas."
Fue una lección que Stallman habría de cargar con él a través de los tumultuosos años de 1980s, una década durante la cual muchos de sus colegas de MIT habrían de partir del Laboratorio de AI y habrían de firmar muchos acuerdos de no revelar (NDA) por su propia cuenta. Debido a que muchos de los acuerdos de no revelar (NDAs) tienen fechas de expiración, pocos hackers de los que los firmaron ven poca necesidad de introspección personal. Tarde o temprano, ellos razonaron, el software habría de volverse de público conocimiento. Mientras tanto, el prometer de mantener el software en secreto durante sus primeras etapas de desarrollo era parte de un acuerdo de compromiso que permitía a los hackers el trabajar en los mejores proyectos. Para Stallman, sin embargo, era su primer paso hacia una pendiente resbaladiza.
"Cuando alguién me invita a que traicione a todos mis colegas de esa manera, me recuerdo de lo furioso que me puse cuando alguién más me había hecho eso a mi y a mi propio laboratorio," Stallman dice. "Entonces yo dije, `Muchas gracias por ofrecerme este lindo paquete de software pero no puedo aceptarlo en las condiciones que usted me lo ofrece, por lo tanto voy a renunciar a él.'"
Como Stallman habría de aprender rápidamente, el rehusar tales peticiones involucraban algo más que un sacrificio personal. Involucraba el segregarse a si mismo de sus colegas hackers los cuales, aunque compartían un desagrado similar por el secreto, tendían a expresar este disgusto de una manera moralmente más flexible. No fue mucho antes que Stallman, cuando se convertía cada vez más en un paria aún dentro del laboratorio de Inteligencia Artificial, que comenzó a autocalificarse como "el último hacker verdadero", aislándose más y más del mercado dominado por el software propietario. Rehusándole a alguién más el código fuente, Stallman decidió, era no sólo una traición a la misión científica que había nutrido el desarrollo del software desde el final de la Segunda Guerra Mundial, era también una violación de la Regla Dorada, la moraleja que dictaba el no hacer a los demás lo que no querías que los otros te hicieran.
Por lo tanto, la importancia de la impresora láser y el encuentro que surgió de ahí. Sin el, Stallman dice, su vida habría podido seguir un camino más ordinario, uno que balanceara las riquezas de un programador comercial con la frustración final de pasarse la vida escribiendo código de software invisible. No habría habido un sentido de claridad, ninguna urgencia de hacerse cargo de un problema que otros no estuvieran ya haciéndolo. De manera más importante aún, no habría una ira originada en razones virtuosas, una emoción que, como pronto veremos, ha empujado la carrera de Stallman de forma tan segura como cualquier ideología política o creencia ética.
"Desde día en adelante, decidí que esto era algo en lo cual yo nunca participaría," dice Stallman, haciendo alusión a la práctica de intercambiar la libertad personal a cambio de la conveniencia personal -la descripción de Stallman del acuerdo de no revelar -NDA -así como toda la cultura que alentaba ese trato de rasgos tan sospechosos desde un punto de vista ético, en primer lugar. "Decidí nunca convertir a otras personas en víctimas así como yo había sido una víctima."

martes, diciembre 19, 2006

Microsoft y el vaporware

http://tiorubo.blogspot.com/2006/12/microsoft-y-el-vaporware.html


1990-1995: El camino amarillo de Microsoft hacia Cairo



Las ventas automáticas de DOS para PC hicieron de Microsoft una de las mayores compañías de software de los 80. Según aumentaba su dominio del mercado, ganaba reputación como proveedor bien establecido. Nadie quería invertir en el software de una compañía que podría quedarse fuera de juego.

Microsoft utilizó su nueva posición para presentar una nueva visión de producto llamada Cairo en 1991; rompería la línea de desarrollo y marginaría a la competencia durante la siguiente década.

La táctica funcionó tan bien que Microsoft la repitió en la siguiente década con Longhorn. Aquí veremos cómo ocurrió, y por qué Microsoft no será capaz de repetir el mismo fraude de nuevo.


1990-1995: El camino amarillo de Microsoft hacia Cairo

Junto con Ashton-Tate y Lotus Development, Microsoft era considerada una de las Tres Grandes desarrolladoras de software de los 80. Apple se insinuaba a las tres para que desarrollasen software para su nuevo Macintosh.

Ashton-Tate se las apañó para quedarse fuera de juego por si sola, y Lotus fue finalmente absorbida por IBM en 1995, dejando a Microsoft como una de las mayores y más influyentes desarrolladoras de aplicaciones de escritorio.

La posición de Microsoft como proveedor tanto de DOS como de aplicaciones de oficina le dio ciertas ventajas sobre sus rivales, particularmente cuando Windows 95 apareció y dejó obsoletas no solamente las anteriores versiones de DOS y Windows, sino también las aplicaciones existentes de la competencia, incluyendo las que eran estándares en DOS: WordPerfect y Lotus 1-2-3.

Los rápidos avances en el campo tecnológico propiciaron un mercado tremendamente caótico, donde simples anuncios acerca de planes futuros eran capaces de imponerse a los productos reales. Dada la prevalencia de las guerras de desinformación en la industria tecnológica, no resulta sorprendente que Microsoft utilizase su vasta maquinaria de mercado para convertirse en una de las más notorias fuentes de FUD y vaporware.


Innovaciones en Vaporware.

Artículos anteriores [del autor original] han considerado los ataques de vaporware sobre Quicktime, Newton y el S.O. PenPoint.

Mientras muchas compañías en el campo de la competencia tecnológica anunciaban productos que al final se demostraban incapaces de proporcionar, Microsoft aplicaba un innovador planteamiento para jugar al juego del vaporware.

En lugar de solamente ir de farol con las cartas que tenía en la mano, como las otras compañías, Microsoft jugaba con unas cartas en una mano al tiempo que creaba la ilusión de tener otras cartas en la otra mano. Las cartas falsas resultaban una gran distracción porque parecían mucho mejores que las que cualquier otro podría tener en realidad.

De pie junto a la mesa de juego estaban un gran número de analistas, los cuales expresaban cuán impresionados estaban por las cartas de las que Microsoft Presumía, y daban noticia regularmente de lo estúpido que sería para cualquier otro seguir jugando. La peor parte era que muchos de esos analistas podían ver las cartas reales de Microsoft, y sabían que la compañía iba de farol.


Los planes de Microsoft para NT de anteriores a Cairo

En 1991, Apple sacaba al mercado el Mac System 7 y Tim Berners-Lee usaba su NeXT para construir el primer servidor y navegador web.

Los PCs todavía usaban el DOS en modo texto en una versión ligeramente más rápida que la aparecida una década antes en 1981, aunque Windows 3.0 comenzaba a proporcionar a los usuarios de PC y DOS una cutre aproximación al escritorio gráfico de Apple.

Tras ser testigo del despegue de las ventas de Windows 3.0, Microsoft comenzó su escisión del desarrollo de OS/2 3.0 con IBM. El nuevo plan de Microsoft incluía un nuevo sistema operativo completo basado en sus contribuciones a OS/2; el nuevo S.O. era conocido como Windows NT.

A diferencia de Windows 3.0, basado en DOS, NT pretendía ser un sistema moderno y completamente nuevo en todos los aspectos, sin el lastre de DOS o de la existente arquitectura x86 de los PC.

Microsoft esperaba inicialmente que NT corriera sobre el i860, el nuevo procesador RISC de 64 bits de Intel que se suponía que iba a marcar la pauta en el futuro. El i860 era un diseño moderno y no arrastraba nada de la basura heredada del PC estándar basado en x86.

Esto incluía características de aceleración de gráficos similares en principio a las de los posteriores PowerPC Altivec y Pentium MMX; estas características acabaron haciendo que el i860 fuera usado por NeXT como el corazón de su tarjeta gráfica de última generación NeXTDimension.

Desafortunadamente, el i860 no funcionó bien para Microsoft. Todo lo que quedaba de sus esfuerzos para construir un nuevo sistema operativo basado en el procesador fue el nombre en clave del i860: N10, del que repetidamente se ha dicho ser el significado de NT. Por supuesto, Microsoft e IBM se habían referido desde tiempo atrás al OS/2 3.0 como “NT” por “New Technology”, así que la idea de que detrás del nombre NT está el i860 debe ser en buena parte revisionismo histórico.


Sin experiencia en sistemas operativos

Microsoft se enfrentaba a la compleja realidad de construir su propio sistema operativo sin IBM. Hasta ese punto, Microsoft solamente había añadido tímidas actualizaciones a MS-DOS, que había sido licenciado de un pequeño desarrollador. El producto original, QDOS, estaba basado en un clon del CP/M de Digital Research.

Antes de DOS, Microsoft había intentado vender Xenix, una versión de Unix que había licenciado de AT&T en 1979. Xenix se acabó convirtiendo en lo que hoy es SCO Unix.

A pesar de las cuantiosas historias acerca de cómo Bill Gates escribía DOS en el reverso de una servilleta, Microsoft no tenía en absoluto experiencia real en el diseño o el desarrollo de sistemas operativos. Durante la segunda mitad de la década de los 80, se había apoyado en IBM para desarrollar OS/2 como reemplazo para DOS.

Las ventas de Windows 3.0, una aplicación para DOS, sugerían que Microsoft podría sacar más tajada sin IBM, simplemente licenciando un sistema sobre el que hacer correr el entorno Windows, o contratando a un equipo para escribir uno nuevo allí mismo.

Eso llegó a ser una tarea mayor de la que nadie en Microsoft había imaginado. En 1988, Gates había reclutado un equipo de desarrollo de DEC, liderado por Dave Cutler, inicialmente para trabajar en la siguiente versión de OS/2. En 1990, Microsoft puso oficialmente a trabajar a Cutler en el desarrollo de un nuevo kernel de Sistema Operativo para usarlo en lugar del OS/2 de IBM.

Ese esfuerzo cristalizó en Windows NT, que llegó finalmente muchos años después de lo planeado inicialmente. En las revistas de negocios del momento, se hacían chistes con NT, diciendo que significaba “No a Tiempo”.


Pero esperen, que hay más

Con su proyecto NT avanzando lentamente, Microsoft inventó una visión del futuro mucho más bonita bajo el nombre en clave Cairo. Poco después de sacar la primera versión de NT, Microsoft pretendía sacar Cairo, un producto que no solamente superaría a NT, sino también cualquier cosa que Apple, NeXT o IBM pudiera ofrecer en aquel momento.

Cairo era el Pink de Microsoft: una nube de ideas de las que se hablaba acerca de un producto específico, una serie de productos, y finalmente tan solo una estrategia o visión general.

Mientras Pink estaba atado por realidades de mercado debido a su herencia del Mac System 7, Microsoft Windows 3.0 era apenas un producto acabado en 1990, con muy poco software específico para Windows disponible, particularmente por parte de grandes desarrolladores. Esto dio a Microsoft la libertad de diseñar Cairo de cualquier manera que desease sobre un lienzo en blanco.


Planes y marcas escurridizos.

Muchos de los términos y marcas que Microsoft ha usado cambiaron con el tiempo o con sus propias estrategias. Ésto crea cierta confusión a la hora de echar la vista atrás.

Antes de 1990, Windows era descrito como un entorno de usuario y programación concebido para funcionar sobre el nuevo OS/2; mientras tanto, podía correr sobre DOS.

En algún punto futuro, se suponía que el mundo cambiaría el esencialmente gratuito DOS por una copia pagada de OS/2 que costaría 200$. Esto daría a los usuarios de PC la posibilidad de ejecutar tanto el software diseñado para DOS y Windows que ya tenían, así como nuevo software nativo para OS/2 que ni tenían ni existía todavía. Vaya...

Es increíble que ni IBM ni Microsoft parecían preocuparse por la viabilidad de esta estrategia, pero todo se ve mucho más claro si lo miramos desde aquel entonces. OS/2 era el primer intento de llevar una nueva plataforma al PC; Apple ya conocía la dificultad de hacer migrar a los clientes a una nueva plataforma con el Apple IIGS y el Mac.

Por aquel entonces, nadie realmente vendía un sistema operativo de escritorio como producto. Apple había regalado históricamente actualizaciones para el software Mac System, y había comenzado recientemente su propio intento de convertir System 7 en un verdadero producto que se pudiera vender. Como finalmente resultó, los consumidores no se sienten muy interesados en comprar software a no ser que deban hacerlo, particularmente software de utilidad, que resulta poco atractivo.

En 1990, cuando despegaron las ventas de Windows 3.0, éste permitía que el PC fuera usado como un Macintosh para pobres para aplicaciones gráficas como Pagemaker. Ésto llevó a Microsoft a abandonar su pacto sobre OS/2 con IBM y centrarse en sus esfuerzos para producir su propio kernel de Sistema Operativo, en paralelo con el desarrollo de Windows.

El nuevo sistema de Microsoft para reemplazar a DOS se llamaba NT, un nombre que anteriormente se aplicaba a la que sería la tercera versión de OS/2. Windows todavía hacía referencia al entorno de usuario que debía ejecutarse sobre NT. IBM además todavía tenía en marcha sus planes para asegurarse de que las aplicaciones existentes para Windows siguiesen funcionando sobre su OS/2.

Para NT, Microsoft comenzó a trabajar en una nueva versión de Windows para 32 bits. Este entorno se llamaba Win32, y el Windows existente se renombró a Win16. Ese cambio dejó a IBM soportando una versión antigua de Windows, e hizo de Microsoft el único proveedor para hacer funcionar las nuevas y más potentes aplicaciones Win32.

También dio a Microsoft un camino más rápido para desarrollar aplicaciones Win32. Los demás desarrolladores que vendían aplicaciones para PCs de escritorio se quejaban de que no tenían el mismo acceso a la información sobre como escribir las nuevas aplicaciones Win32, particularmente las APIs secretas que Microsoft usaba para crear sus propias aplicaciones, principalmente Office.

Dos años antes de lanzar por primera vez Windows NT como producto, Microsoft comenzó a describir Cairo como la nueva generación de Windows NT. En lugar de una simple shell gráfica haciendo correr Win32 sobre su nuevo, todavía sin sacar al mercado y sin probar kernel NT, Cairo ofrecería un replanteamiento completo, nueva arquitectura futurista, desde el núcleo del sistema y el sistema de archivos hasta su nuevo entorno de usuario.


Distrayendo los vapores del futuro

Era importante para Microsoft anunciar esto, porque la existente interfaz de Apple para Mac, y el existente entorno de desarrollo y la tecnología de S.O. De NeXT estaban claramente por delante de lo que Microsoft Windows ofrecía en aquel momento o podría ofrecer en un espacio de tiempo razonable.

Cairo, al igual que Pink, era vaporware. Era una visión de futuro anunciada en voz alta para distraer a la gente de las realidades del mercado. Al igual que se suponía que Apple Pink acabaría igualando todas aquellas cosas que NeXT ya ofrecía, Microsoft Cairo anunciaba cosas que no podría ofrecer en una década o más.

Microsoft simplemente no tenía un coche que valiese la pena meter en la carrera, así que dibujó una impresionante imagen de un cohete volador de carreras. La prensa, impresionada por esta obligada ilusión de Cairo, dejó de comparar al ridículamente cutre Windows 3.0 y a DOS con el contemporáneo Macintosh y NeXT, y en lugar de eso comenzó a comparar los productos existentes de Apple y NeXT con las promesas de futuro de Cairo.

Incluso NeXT creía que Cairo acabaría apareciendo.

La compañía diseñó tablas comparativas mostrando cómo pensaba competir contra la inminente llegada tanto de Taligent como de Cairo.

Al igual que otras víctimas del vaporware, NeXT tuvo dificultades para vender realidad a causa de que todo el mundo quería oír hablar solamente acerca de los planes ficticios de Microsoft que acabarían por no llegar en un lustro o más; partes significativas de Cairo nunca llegarían a aparecer en absoluto.


Libres de la realidad

Sin tener que ajustarse a la compatibilidad heredad con las aplicaciones existentes, y artificialmente aislada de tener que competir en el mercado con oponentes reales, Microsoft era libre de imagiseñar un futuro mágico para un mundo listo para creer que todo lo que Microsoft pudiera planear llegaría en algún momento, incluso cuando Microsoft no tenía historia alguna aportando alguna tecnología original o significativa en cuanto a sistemas operativos.

Las cartas de distracción de Microsoft mostraban una mano de cinco ases, pero en lugar de cuestionarse cómo podía ser tan siquiera posible, la prensa se deshacía en comentarios acerca de lo bien que pintaba el futuro de Microsoft. El farol de la compañía fue en realidad fortalecido por la falta de críticas en la prensa, que solamente dio alas a Microsoft para continuar anunciando planes nada realistas.

El tiempo o los recursos no debían ser un problema, porque ¡esta era la industria de la informática! El momento de sacarlo a la luz podría ser infinitamente acortado simplemente contratando a más ingenieros para trabajar en el proyecto, y los recursos resultaban irrelevantes porque la escala económica jugaba a favor de Microsoft. Desbaratando la lógica básica, todo llegaba a tener sentido.

Es como meter un pastel en el horno y poner la temperatura al doble de lo recomendado: obviamente, el pastel estará listo en la mitad de tiempo. O eso dijeron los analistas.


Cairo: Compatible con la definición de “palabra de moda”

Cairo describía un nuevo S.O. y un entorno de usuario bañado en las palabras de moda de la industria de su tiempo. También tomaba prestadas muchas de las ideas de sus competidores existentes. Después de todo, si las otras compañías estaban ya vendiendo esta tecnología, no debería ser difícil para Microsoft duplicarla. O al menos eso dijeron.

Específicamente, Cairo prometía:

  • Una interfaz orientada a objetos, con capacidad de manipulación de objetos de escritorio como ya tenía OS/2

  • Un entorno de desarrollo orientado a objetos como el que ya ofrecía NeXT

  • Capacidades de computación distribuida como las ofrecidas por NeXT

  • Un sistema base de datos u objetos que reemplazarían el sistema plano de archivos con un almacenamiento de objetos con búsqueda integrada

  • Un sistema de mensajería basado en estándares como Lotus Notes

  • Un sistema directorios estándar, como el NDS de Novell


Un fracaso a la hora de sacarlo a la luz

Microsoft Cairo acabó estando perpetuamente a un año o dos de salir a la luz hasta que la compañía dejó finalmente de hablar de él a finales de los 90.

En 1992, Microsoft dijo que esperaba que Cairo fuera presentado en 1994. Al año siguiente, en 1993, Microsoft sacó la primera versión de Windows NT, que recibió el número de versión 3.1 para posicionarlo como el obvio sucesor al Windows 3.0, basado en DOS.

El kernel de NT se consideraba en general bien diseñado, tanto que DEC acusó a Microsoft de robar su tecnología propietaria de software cuando contrató a Dave Cutler para construir su nuevo S.O. Sin embargo, el NT original no rendía bien en los PCs estándar, que carecían de los recursos necesarios para ejecutarlo.

Esto obligó a Microsoft a buscar un plan temporal. Quitó el polvo a su Windows 3.0 basado en DOS y lo mejoró lo suficiente como para que mantuviera el tipo hasta que NT pudiera ser arreglado. Microsoft esperaba llamar a esta versión de NT “4.0”, así que la nueva versión de un Windows basado en DOS se llamó “Windows 95” en lugar de llevar un número de versión en su nombre.


Cairo se desintegra

Incluso sacar Windows 95 llegó a convertirse en una tarea difícil. A principios de 1994, Jim Allchin anunciaba que Microsoft iba a reasignar más programadores para trabajar en Windows 95, y que Cairo quedaría retrasado hasta finales de 1995.

A finales de 1994, el vicepresidente de Microsoft, Mike Maples decía que Cairo se posponía una vez más, hasta “algún momento en 1996”.

Un año más tarde, a finales de 1995, Microsoft lanzaba Windows 95 con lo que describía como una implementación de la interfaz de usuario de Cairo. Sin embargo, Windows 95 no ofrecía al mundo nada nuevo en tecnología de interfaces de usuario. Copiaba libremente tanto del Mac como de NeXT, y era comúnmente criticado con la frase “Windows 95 = Mac '89”.

Tras el debut de Windows 95, Microsoft anunciaba que la “primera versión de prueba” de Cairo aparecería a finales de 1996, con una versión final en 1997, más de un lustro después de su anuncio original.

A lo largo de 1996, sin embargo, Cairo era descrito como una visión en lugar de como un producto real. En una entrevista con Computerworld, Bill Gates dijo “Cairo es un sistema futurista. Es algo en lo que estamos trabajando”.

Un lustro después de ser presentado como el legítimo competidor a las herramientas de desarrollo orientado a objetos de NeXT y a varios otros productos, Cairo revelaba ser un completo bulo.

Microsoft había engañado al mundo con una historia acerca de proporcionar el equivalente a NeXT solamente unos años más tarde, pero acabó sacando tan solo un refrito del Windows basado en DOS de 1990, y un nuevo kernel inestable para NT, con el que resultaba imposible trabajar y no estaba ni mucho menos listo para el público general.


La “nueva” antigua visión de Cairo

En 1996, Microsoft sacaba Windows NT 4.0. Componentes de la visión de Cairo, incluyendo el Object File System para NT y lo que debía convertirse en Exchange Server, fueron abandonados en favor de un sistema de archivos más convencional.

NT 4.0 también usaba la misma interfaz que Windows 95. De forma más problemática, Microsoft hizo grandes cambios de arquitectura a 4.0 para hacerlo más rápido, lo que comprometió gravemente su diseño; más sobre esto más adelante.

Otras partes de Cairo todavía seguían sin estar listas. Microsoft planeaba ir añadiendo porciones de las ideas de Cairo, incluyendo el indexado y el Distributed Component Object Model, en NT 4, y reservarse sus características de directorio para NT 5, que acabó siendo llamado Windows 2000.

En 1995, Steve Jobs había demostrado el Distributed OLE de NeXT, el port a Windows de su Portable Distributed Objects, dos años antes de que Microsoft planease siquiera nada al respecto; NeXT había sacado también su propia tecnología PDO ya en 1993.

Novell tenía también su servidor de directorio NDS en 1993, siete años antes de que Microsoft fuese capaz de mostrar ActiveDirectory en Windows 2000.

Muchos años después de prometer Cairo, Microsoft estaba todavía trabajando en su largamente atrasada visión de futuro, mientras otras compañías ya la habían llevado a cabo.

Más contundentemente, nunca llegó a hacer realidad su Object File System, pero siguió mostrándolo como una promesa de futuro; en 2001 era añadido al nuevo plan para un sistema de nueva generación: Longhorn.


Hasta la Vista

Cairo funcionó tan bien silenciando a la competencia y distrayendo al público de la calidad de los productos que Microsoft sacó realmente al mercado en los 90, que Microsoft reutilizó la misma estrategia en la década siguiente. Fíjense en los paralelismos:

Cairo:

  • Anunciado en 1991 para distraer de la carencia de algo realmente nuevo en Windows 3.0.

  • Esperado en 1994. Retrasado a finales de 1995, luego a finales de 1996, pretendían sacarlo en 1997. Pasó a ser una visión.

  • Características clave eliminadas. Acabó siendo una versión pulida de lo existente en Windows 3.0: Windows 95

Longhorn:

  • Anunciado en 2001 para distraer de la falta de algo realmente nuevo en Windows XP.

  • Esperado en 2003. Retrasado a 2004, 2005, finales de 2006. Se espera que aparezca en 2007.

  • Características clave eliminadas. Acabó siendo una versión pulida de lo existente en Windows XP: Windows Vista.


Un fraude como plan de negocio

La magia de Internet es que ayuda a señalar la trágica falacia de creer en las promesas de Microsoft. Microsoft nos asegura que nunca se demorará más de un lustro entre versiones de sistemas operativos pero ¿Qué hay del hecho de que es lo que lleva haciendo hasta ahora?

Mirando hacia atrás, a pesar de que parece que Microsoft ha ido sacando al mercado productos regularmente, lo que ha hecho en realidad en las dos últimas décadas de Windows han sido una serie de “productos disculpa” sin ni siquiera ser capaz de mostrar lo que había prometido realmente.

Esos productos “para mantener el tipo” eran bastante inferiores a lo que ofrecían desde la competencia. En realidad eran muy inferiores en muchos casos a productos que los habían dejado en evidencia varios años atrás.

Por si fuera poco, los planes futuristas de Cairo que Microsoft no pudo conseguir aparecieron en realidad años antes de lo esperado de la mano de otras empresas. ¿Por qué Microsoft siempre se queda en el aire? La compañía es un enorme fraude, y lo ha sido durante décadas.


Pink Vs. Cairo

Interesantemente, mientras los analistas frecuentemente citan los problemas de Apple para sacar Pink y Copland entre 1990 y 1995, el mundo parece haberse olvidado colectivamente de que los equivalentes propios de Microsoft, Cairo y NT, eran similarmente problemáticos, y que Microsoft volvió a jugar la misma baza con cinco años de planes vaporosos con Longhorn.

En realidad, Apple ha sacado adelante grandes desarrollos que realmente suponían innovaciones, incluso cuando acababan por no tener éxito. Presentó su Mac gráfico antes que Microsoft, a pesar de que ambas compañías hablaban acerca de desarrollar sistemas gráficos de ventanas en 1981.

Apple también presentó A/UX como su propio Unix comercial, así como productos de S.O. que incluían ProDOS, SOS, GS/OS y Newton. Todos eran productos originales, no simples productos ajenos licenciados para su reventa.

En los últimos cinco años, Apple ha entregado mucho más de lo que había prometido. Microsoft no sólo tiene más fracasos bajo su techo, sino que, para mayor problema, ha usado su posición de mercado para evitar, posponer y eliminar ofertas tecnológicamente mejores.

Peor aún, en los últimos cinco años, Microsoft no sólo no ha mostrado nada de lo prometido en absoluto, sino que además está intentando colarnos Vista como algo de lo que el mundo debería adquirir con entusiasmo.

No. No deberíamos entusiasmarnos, porque ofrece muy pocas novedades remarcables, y fracasa estrepitosamente al compararlo con lo prometido en 2001.


¿Qué pasa con BOB?

Cierto sector de la industria se ha posicionado en la opinión de “defender Vista” de cualquier crítica. Entre ellos está Mark Stephens, escribiendo bajo el seudónimo de Robert X Cringely. Recuerden la mención “Yo, Cringely” al hablar del absurdo del Mito de la Caja Roja, y otra vez al hablar de descabellados rumores que implicaban a Apple y a Amazon y sus tiendas de películas online.

Su último artículo es preocupante porque, como historiador de cierta parte del mundo tecnológico, Stephens parece tener muy olvidado lo ocurrido con Microsoft BOB, que él describe como “el sistema operativo de interfaz social que siempre pensé que se llamaba así en referencia a mi”.

Eso es mucho decir, porque BOB no era un sistema operativo, ni tampoco era denominado “social”, y el nombre real de Stephens, ni siquiera es BOB.

En realidad, Microsoft BOB era una shell para DOS que intentaba parecerse en cierto modo a un juego de aventuras de 256 colores para PC. En lugar de tener ventanas en un escritorio, había una habitación de dibujos con personajillos animados. Los usuarios podían abandonar una habitación para entrar en otra, basándose en lo que deseaban hacer, aparentemente. La mayoría simplemente quería salir de todas las habitaciones, directamente.

Microsoft abandonó BOB, pero mantuvo a los molestos personajes como una de las mayores innovaciones que ha aportado a la sociedad.

Clippy el clip fue añadido a Office como uno de sus asistentes, y un perrito fue añadido a Windows XP en su campo de búsqueda, aparentemente para distraer a los usuarios del hecho de que la búsqueda de Windows no sirve para nada a la hora de encontrar archivos.

Pero bueno, tiene un perrito animado, todo gracias a la herencia de BOB.

El gran problema con BOB es que realmente no pintaba nada. No deja de ser una vía de escape, como si fuese el único problema del pasado de Microsoft, y que la gente diga “jo, tío, tenía coña la cosa ¿en qué estarían pensando?”.

El ruido acerca de BOB distrae a la gente acerca del hecho de que BOB no fue en absoluto el único error de Microsoft, sino una característica de todo lo que Microsoft ha hecho desde entonces: una mala idea diseñada por un comité a la que se le da una interfaz ridícula que resulta cutre e insulta al usuario.

Así que olvídense de BOB, y dejen de fingir que hay alguien preguntándose “¿será capaz Microsoft de vender Vista?” Resulta bastante obvio que si, aunque solamente sea por el hecho de que vendrá preinstalado en todos los PCs nuevos. Sin embargo, otros factores juegan en contra de Vista, y los he examinado en las series comparando Leopard y Vista. Esos son casos reales.

Otra pregunta real es: ¿será capaz Microsoft de hacer otra jugada como Cairo-Longhorn? ¿se subirá el mundo al carro de Vista y suplicará otra década las sobras de la mesa de Microsoft, que pueden llegar con un lustro de retraso, con suerte?

El problema real para Microsoft no es Vista hoy, sino mantener el interés en un sistema operativo privativo que está plagado de problemas heredados y de diseño y que se enfrenta a la competencia más seria que la compañía ha tenido jamás, tanto en el campo del escritorio por parte de MacOS X, como en las empresas con GNU/Linux.


Por qué esto no volverá a ocurrir.

En los tiempos anteriores al acceso a internet, obteníamos la información sobre la industria tecnológica con varios meses de retraso a través de revistas y panfletos. No teníamos acceso a datos sobre ventas o cuota de mercado de un producto cuando aparecía, así que apenas teníamos datos para declarar el fracaso absoluto del lanzamiento de un producto casi inmediatamente. Teníamos que esperar meses.

Por otra parte, las compañías también carecían de información acerca de los consumidores; no recibían inmediatamente las opiniones de la forma en que lo hacen hoy. Ningún individuo tenía la posibilidad de enumerar problemas y fallos y publicarlos ampliamente; teníamos que esperar a que las noticias apareciesen en esas viejas revistas.

Esa ignorancia general, basada en la falta de información actualizada, era utilizada para promocionar productos ficticios o “vaporware” que podían asfixiar hasta la muerte a los verdaderos competidores. Los fabricantes de vaporware solamente tenían que sembrar ideas acerca de productos mejores para el futuro para desviar la atención de lo que realmente tenían a la venta sus rivales.

Sin periodistas que dieran cuenta de las trampas, las masas eran fácilmente manipuladas hasta creer cosas que no eran ciertas en absoluto. Esta técnica no fue inventada para la tecnología, sino que es tan vieja como la sociedad. Controla las noticias, y podrás controlar a la gente. Las revoluciones han sido frecuentemente alimentadas por nuevas fuentes de información que iluminaban a los individuos y rompían el secreto control mental de los poderes totalitarios.

A lo que se enfrenta Microsoft en 2007 no es a la falta de ensambladores vendiendo Vista para ellos, sino al fin de su posición de monopolio y su capacidad para volver a engañar al mundo con promesas de nueva tecnología de próxima generación a la vuelta de la esquina. Ahora sabemos un poco más.

Oh, y ya de paso, Cringely, ya puedes dejar de fingir que tienes el gato en el saco.

lunes, diciembre 11, 2006

ciencia: Hay un dragón en mi garaje

del libro el mundo y sus demonios de Carl Sagan

fuente...

En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca.

Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

- Enséñemelo – me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

- ¿Dónde está el dragón? – me pregunta.

- Oh, está aquí – contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

- Buena idea – replico –, pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluta a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.

Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".

Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones – por no hablar de seres invisibles – ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.

Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...

Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.


Como dice Sagan en ese mismo libro, aunque la frase es del genial Feynman: "Tengo mente abierta, pero no tanto como para que se me caiga el cerebro al suelo".

Fuente:
"El mundo y sus demonios", Carl Sagan